TRASTORNO DE OPOSICIÓN DESAFIANTE
“Un trastorno mental es un síndrome caracterizado
por una alteración clínicamente significativa del estado cognitivo, la
regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una
disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que
subyacen en su función mental.”
Generalmente
los Trastornos se asocian a un estrés significativo o a una discapacidad. Para
poder ser diagnosticados se requiere cumplir ciertos criterios de clasificación
y diagnóstico, es por eso que se creó un manual para poder determinarlos.
Es
indispensable que una vez que se tiene focalizado cuál es se siga un plan de
acción para poder ofrecer un tratamiento efectivo al paciente.
El TOD es
definido por la APA por un patrón recurrente de conducta negativista,
desafiante, desobediente y hostil dirigido a las figuras de autoridad. La
disrupción familiar que ocasionan puede ser muy importante, creando serios
problemas en la convivencia.
Es
necesario diferenciarlo de otros trastornos, ya que existe la falsa creencia de
considerarlo como una variante o una manifestación del trastorno de conducta.
Aunque el TOD es el síndrome comórbido más frecuente en los TDAH, siendo los
problemas de conducta, junto con las dificultades escolares, la repercusión más
negativa del TDAH. Así como de un niño
típico, porque no todos los niños con mala conducta son niños con TOD, ya que
la mayor parte de estas conductas se dan de forma habitual durante el
desarrollo en niños sin psicopatología identificable.
Los niños
con TOD se suelen identificar a partir de los 2-3 años por motivo de sus
conductas disruptivas, los criterios diagnósticos según el DSM-IV-TR son:
A. Un
patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos
seis meses y en el que están presentes cuatro o más de los siguientes
comportamientos:
Se
encoleriza e irrumpe en pataletas.
Discute
con adultos.
Desafía
activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas.
Molesta
deliberadamente a otras personas.
Acusa a
otros de sus errores o mal comportamiento.
Es
susceptible o fácilmente molestado por otros.
Colérico
y resentido.
Rencoroso
o vengativo.
B.
Deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o
laboral.
C. Los
comportamientos no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno
psicótico o de un trastorno del estado de ánimo.
D. No se
cumple los criterios de trastorno disocial y, si el sujeto tiene 18 años o más,
tampoco los del trastorno antisocial de la personalidad.
La presencia de conducta desafiante por oposición o
agresión social en niños es la más estable de las psicopatologías infantiles a
lo largo del desarrollo, y constituye el elemento predictor más significativo
de un amplio conjunto de riesgos académicos y sociales negativos, comparado con
el resto de las otras formas de comportamiento infantil desviado (Barkley,
Murphy y Bauermeister, 1997).
Un alto porcentaje de las demandas recibidas en los
centros clínicos y de salud, están relacionados con conductas disruptivas y
perturbadoras. En un estudio publicado por Valero y Ruiz (2003), se encontró un
66.1 por ciento de casos infantiles que acudieron a un servicio público de salud
mental con un diagnóstico correspondiente a algún trastorno de conducta. No
existe una teoría única de la etiología del trastorno. Parece estar
influenciado por múltiples factores que se encuentran interrelacionados,
pudiendo funcionar como variables que actúan como causa o como efecto. Hay
claras evidencias de que el TND es moldeado y mantenido por la naturaleza de
los intercambios recíprocos producidos en el ambiente del niño.
Se estima que el trastorno negativista desafiante
tiene una prevalencia poblacional que varía entre el 2 y el 16%, y esta variabilidad
en los datos depende de varios factores: los criterios diagnósticos empleados
para el estudio, los métodos de evaluación, la fuente de información y el tipo
de muestra Respecto a las diferencias según el género, el TND suele ser más
frecuente en los varones que en las mujeres en edades tempranas, presentando
proporciones parecidas a partir de la pubertad (Luiselli, 2002). Quizá se deban
a que las niñas presentan una
agresividad menos externalizada, siendo derivadas a tratamiento debido a
conflictos con sus padres en una proporción mucho mayor que los niños (Marsh,
2005). La gravedad de los problemas conductuales en niños o adolescentes con
este trastorno implica la aplicación de un tratamiento amplio que abarque al
niño, la familia, la escuela y la comunidad a largo plazo. El tratamiento
actual de primera línea utilizado es la terapia cognitivo-conductual (Luiselli,
2002), basada en estrategias orientadas al entrenamiento a padres y profesores,
y la terapia individual con el adolescente, dotándolo de herramientas
alternativas a la conducta aprendida. Un modelo práctico para entender los
trastornos de conducta, lo suficientemente concreto pero lo suficientemente exhaustivo,
es el modelo de Russell Barkley (Barkley, 1999),
Referencia:
Informe:
o Historial clínico. Paciente: Sofía Rizo Ruiz Edad:
12 años con trastorno negativista desafiante. Se observa: así en las conductas disruptivas y agresivas en el seno
familiar, en la escuela y en sus interrelaciones con sus iguales, manifiesta
esta conducta agresiva con manifestaciones verbales y físicas. Ya hace varios
años se procedió a la intervención con la colaboración y apoyo de la madre y de
la escuela. Desde hace 3 años ya se había tomado medidas con el apoyo e
intervención de la madre y la escuela, se observaron cambios aparentes para la
mala conducta recurrió.
o
Diagnóstico: Intervención cognitivo.
Conductual de un caso de trastorno negativista desafiante en una adolescente.
El TOD es definido por la APA por un
patrón de conducta negativa, desobediente y desafiante y la paciente lo
posee, es hostil al dirigirse a las
figuras de autoridad
o
Diagnóstico diferencial: Es necesario diferenciarlo de
otros trastornos, ya que existe la falsa creencia de considerarlo como una
variante o una manifestación del trastorno de conducta. Aunque el TOD es el
síndrome comórbido más frecuente en los TDAH, siendo los problemas de conducta,
junto con las dificultades escolares, la repercusión más negativa del
TDAH. Así como de un niño típico, porque
no todos los niños con mala conducta son niños con TOD, ya que la mayor parte
de estas conductas se dan de forma habitual durante el desarrollo en niños sin
psicopatología identificable.
o
Evaluación: Se realizaron entrevistas y se
observó a la paciente, como medidas de evaluación se utilizó un cuestionario de
capacidades y dificultades y las escalas de evaluación de la conducta
perturbadora (formulario para el informe de los maestros y formulario de informe
para los padres). Se realizó una evaluación pretest-postest junto a una
evaluación continua mediante registros de observación.
o
Tratamiento seleccionado: La intervención está basada en la
terapia cognitivo-conductual, aplicando técnicas y estrategias de afrontamiento
como la reestructuración cognitiva, técnicas de relajación, técnicas de
autocontrol, entrenamiento en resolución de problemas, en habilidades sociales,
entrenamiento en valores pro sociales, entrenamiento a padres y profesores, y
mediación familiar.
o
Evolución del trastorno: Los resultados muestran una
mejoría en su conducta y en la
interacción social y familiar, denotando un mayor control de su conducta
agresiva y disminuyendo el comportamiento disruptivo.
Referencia
del caso:
Burke,
Loeber, Birmaher, 2002; Cardo, Meisel, Garcia-Banda, Palmer, Riutort, Bernad, y
Servera, 2009.
Conclusión: Un trastorno psicológico es un patrón de síntomas de comportamiento que afectan una o varias áreas de la vida y ocasionan un malestar emocional en la persona que lo padece y de igual forma a sus familiares.
Si este fuera un caso que me permitieran atender ya como profesional de la psicoterapia infantil, antes de iniciar con el tratamiento recomendado haría un análisis del núcleo familiar del paciente, ya que regularmente manifestar oposición desafiantes me esta diciendo que el o la niña tiene mucho enojo y rebeldía y lo esta manifestando con esta conducta, segura estoy que la determinación de los limites es fundamental pero de igual forma ver el porque me permitiría no solo modificar su conducta hostil sino también encaminarla a ser una mejor persona y mas feliz.



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